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Sociedad Protectora de Animales y Plantas  "Pirineos"  de Jaca
C/ Sarsa, 3. CP.: 22700 Jaca ( Huesca)
Tlfno: 636 65 16 00
Registro provincial de asociaciones de Gobierno Civil de Huesca
para el fomento y cuidado de animales de compañía. Nº 951

DIARIO DE UN PERRO - TAGEBUCH EINES HUNDES

Una semana: Hoy hace una semana que he nacido. Qué alegría haber llegado a este mundo.

Un mes: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Dos meses: Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta y con sus ojos me dijo adiós. Espero que mi nueva familia humana me cuide tan bien como ella me ha dicho que harán.

Cuatro meses: He crecido rápido, y todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como hermanitos. Somos todos muy inquietos, ellos me tiran del rabito y yo les mordisqueo jugando. Nos divertimos mucho.

Cinco meses: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí dentro de casa, pero nunca me habían dicho dónde hacerlo. Además duermo en un cuartito...y ¡ya no aguantaba más!

Ocho meses: Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar, y me siento tan seguro, tan protegido...Mi familia humana me quiere y me deja hacer muchas cosas. Cuando están comiendo yo les pido algo y siempre me lo dan. Y el jardín de casa es estupendo, y puedo escarbar como mis antepasados los lobos, escondiendo la comida. Creo que nunca hago nada mal porque nunca me dicen nada...

Doce meses: Hoy cumplí un año. ¡Soy un perro adulto! Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Seguro que se sienten orgullosos de mí...

Trece meses: Que mal me sentí hoy. Mi hermanito, uno de los niños, me quitó la pelotita. ¡Yo nunca le quito sus juguetes! Así que se la quité, pero mis mandíbulas se han hecho fuertes y le hice daño sin querer. El gritó y lloró y yo me sentí muy triste. Después del susto me encadenaron casi sin poder moverme. Hacía mucho sol y tenía mucho calor y no había agua cerca...Y les oí decir que iban a tenerme en observación o algo así, y que soy un desagradecido. No entiendo nada.

Quince meses: Ya nada es igual. Vivo en la azotea y me siento muy solo. No se por qué mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed, y cuando llueve no tengo ningún techo para cobijarme.

Dieciséis meses: Hoy me bajaron de la azotea. Me puse muy contento de que me perdonaran, y daba saltos de gusto, y movía el rabito como nunca. ¡Y además me van a llevar de paseo! Monto en el coche y espero a ver a dónde me llevan, tengo muchas ganas de correr y jugar con mi familia. Paramos, abrieron la puerta y yo me bajé feliz. Estábamos en la carretera, al lado de un campo y pensé que pasaríamos un día estupendo. No entiendo por qué cerraron la puerta y se fueron. ¡Esperadme!, les grité, ¡Os olvidáis de mí! Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas, muy angustiado, iba viendo que no podría alcanzarles, que no podía correr más y el coche se iba haciendo pequeñito. Me habían olvidado.

Diecisiete meses: He intentado encontrar el camino para volver a casa y no lo he conseguido. Estoy perdido. A veces me encuentro con gente buena que me mira triste y me da algo de comer. Yo les doy las gracias con la mirada, y les digo que querría que me adoptaran, que les prometo ser leal como nadie...pero sólo dicen "pobre perrito, se debe haber perdido". Y se van y me dejan sólo otra vez.

Dieciocho meses: Es otro día pasé por un colegio y vi a muchos niños como mis antiguos hermanitos. Me acerqué y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras, "a ver quien tiene mejor puntería", decían. Una de las piedras me dio en un ojo y ya no veo con él.

Diecinueve meses: Ahora ya no se me acerca casi nadie, creo que es porque ya no soy un perro bonito. Estoy muy flaco, perdí mi ojo, tengo alguna herida de algún perro más fuerte que me mordió cuando intentaba comer y hace mucho que nadie me cepilla el pelo. La gente no me acaricia. Últimamente lo que abundan son los escobazos que me dan cuando intento dormir un poco a la sombra de alguno de sus porches.

Veinte meses: Casi no puedo moverme. Hoy intenté cruzar la calle por donde pasan coches y uno me atropelló. Aunque yo creo que estaba en un lugar seguro...y no olvidaré la mirada de satisfacción del conductor que hasta se ladeó con tal de darme...Si me hubiera matado...pero que va, sólo me dislocó la cadera y el dolor es horrible. Mis patas traseras no se movían, así que con mucha dificultad me arrastré hacia el borde del camino, donde había un poco de hierba. Llevo diez días bajo el sol, la lluvia y el frío, sin comer. Ya no me puedo mover nada, el dolor es insoportable. Me siento muy mal, cuando llovió se hizo un charco donde yo estaba y como no podía moverme estuve mojado muchísimo tiempo, y creo que mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa sin verme, otros me dicen "no te acerques"...¡pero si ni me puedo mover!

Ya casi estoy inconsciente, pero una fuerza extraña me hizo abrir los ojos. Una mujer muy dulce me decía "pobre perrito, cómo te han dejado". Junto a ella venía un señor de bata blanca, que empezó a tocarme y dijo "lo siento señora, pero esto ya no tiene solución, es mejor que deje de sufrir". A la señora se le saltaron las lágrimas y asintió, y como pude, moví el rabito agradeciéndole que me ayudara a descansar. Sentí un pinchazo de la inyección y me dormí mientras ella me acariciaba la cabeza, pensando porqué tuve que nacer si nadie me quería.



Geschichte eines Hundes:

Woche 1: Heute vor einer Woche wurde ich geboren. Wie schön ist es, auf der Welt zu sein!
Monat 1: Meine Mutter versorgt mich gut. Sie ist wirklich eine vorbildliche Mama.
Monat 2: Heute wurde ich von meiner Mutter getrennt. Sie war sehr unruhig, und mit ihren Augen verabschiedete sie sich von mir. Ich hoffe, dass mein neues Menschenrudel sich so gut um mich kümmert, wie meine Mama es mir versprochen hat.
Monat 4: Ich bin schnell gewachsen, und alles dreht sich um mich. Es gibt viele Kinder hier im Haushalt, die sind wie Brüder für mich. Wir sind alle sehr aktiv und stürmisch, heute zogen sie mich am Schwanz und ich biss sie spielerisch. Wir hatten richtig viel Spaß!
Monat 5: Heute haben sie mich ausgeschimpft. Meine Besitzerin ärgerte sich, weil ich im Haus Pipi gemacht habe, aber ich weiß nicht, wo ich sonst hinmachen soll. Niemand hat mir einen anderen Platz gezeigt. Außerdem schlafe ich in einem Zimmerchen, und ich konnte einfach nicht mehr aufhalten!
Monat 8: Ich bin ein glücklicher Hund. Ich genieße die Wärme meines Heims und fühle mich so sicher und geschützt. Meine Menschen mögen mich und außerdem darf ich alles machen, was ich will. Wenn sie essen, bettele ich ein bisschen und sie geben mir immer etwas ab. Und der Garten ist einfach nur toll, ich kann scharren und buddeln wie meine Vorfahren, und mein Futter verstecken. Ich glaube, ich mache nie Fehler, denn nie hat mich jemand zurechtgewiesen. Ich bin perfekt!
Monat 12: Heute bin ich ein Jahr alt geworden und nun ein erwachsener Hund! Meine Besitzer sagen, dass ich mehr gewachsen bin, als sie es erwartet hätten. Bestimmt sind sie stolz auf mich!
Monat 13: Wie schlecht geht es mir heute... Mein Spielkamerad, eines der Kinder hier, nahm mir meinen Ball weg. Ich habe ihm noch nie sein Spielzeug weggenommen!! Darum habe ich ihn ein bisschen gebissen, aber aus Versehen habe ich zu doll zugeschnappt und ihm wehgetan. Er hat geschrieen und geweint, und ich war ganz schön traurig. Nach diesem Schreck haben sie mich draußen angebunden, so kurz, dass ich mich jetzt fast nicht mehr bewegen kann. Die Sonne scheint und es ist sehr heiß, aber ich habe kein Wasser und auch keinen Schatten. Außerdem hörte ich meine Menschen sagen, dass sie mich nun im Auge behalten würden, und dass ich undankbar sei. Ich verstehe gar nichts mehr...
Monat 15: Nichts ist mehr wie vorher. Ich lebe auf der Terrasse und fühle mich sehr allein. Ich weiß nicht, warum meine Familie mich auf einmal nicht mehr mag. Manchmal vergessen sie mich, dann habe ich Hunger und Durst, und wenn es regnet, habe ich nicht mal ein Dach, unter dem ich mich verkriechen kann.
Monat 16: Heute haben sie mich endlich von der Terrasse geholt. Ich habe mich wahnsinnig gefreut, und bin herumgesprungen und habe mit dem Schwanz gewedelt. Und dazu wollten sie dann auch noch mit mir spazieren gehen! Ich schlüpfte schnell ins Auto, ich hatte viel Lust zu rennen und mit meiner Familie zu spielen, und ich war ganz gespannt, wohin wir wohl fahren würden. Wir hielten an, sie öffneten mir und ich stieg voller Vorfreude aus. Wir waren auf der Straße, neben den Feldern, und ich dachte, wir würden einen tollen Tag verbringen. Ich verstehe nicht, warum sie die Tür einfach wieder schlossen und wegfuhren. „Wartet auf mich!“, bellte ich ihnen hinterher, „Ihr habt mich vergessen!“. Ich nahm all meine Kräfte zusammen, um ihnen hinterherzulaufen, ich rannte und rannte, aber sie fuhren zu schnell und ich konnte sie nicht einholen. Sie haben mich einfach hier vergessen.
Monat 17: Ich habe versucht, den Weg nach Hause zu finden, mich dabei aber nur verlaufen. Meine Fußballen sind davon schon ganz aufgescheuert, jeder Schritt tut weh. Manchmal treffe ich Menschen, die mich traurig ansehen und mir etwas zu essen geben. Ich sagen ihnen mit meinen Blicken „Danke“, und dass ich mir wünsche, dass sie mich aufnehmen, und dass ich treu sein werde wie niemand sonst. Aber sie sagen nur „Der Arme, der hat sich wohl verlaufen“, und lassen mich wieder allein.
Monat 18: Neulich kam ich in die Nähe einer Schule, wo ich viele Kinder wie meine ehemaligen Spielgefährten getroffen habe. Ich näherte mich einer Gruppe von ihnen, die lachten und mich mit einem Steinregen überzogen. „Mal sehen, wer am genauesten zielen kann!“, riefen sie. Einer traf mein Auge, und nun kann ich mit ihm nicht mehr sehen.
Monat 19: Inzwischen nähert sich mir fast niemand mehr... Ich glaube, das liegt daran, dass ich kein hübscher Hund mehr bin. Ich bin sehr dünn, einäugig, und außerdem habe ich eine Wunde von einem stärkeren Hund, die ich mir beim Kampf ums karge Essen zugezogen habe. Außerdem hat seit langem niemand mehr mein Fell gebürstet, es ist ganz verfilzt und staubig. Die Menschen streicheln mich nicht mehr, inzwischen haben sie nun nur noch Besenstöße für mich übrig, wenn ich versuche, im Schatten ihrer Häuser ein bisschen auszuruhen.
Monat 20, Woche 1: Ich kann mich fast nicht mehr bewegen. Heute versuchte ich die Straße zu überqueren, und ein Auto hat mich angefahren. Dabei dachte ich, ich wäre an einer sicheren Stelle... Den selbstzufriedenen Blick des Fahrers werde ich nicht vergessen, als er mich traf. Wenn er mich dabei getötet hätte... Aber ach was, er hat bloß meine Hüfte getroffen und der Schmerz ist fürchterlich. Meine Hinterpfoten bewegen sich nicht mehr, so dass ich mich mit viel Mühe bis zum Straßenrand schleppte, wo ein bisschen Grün wächst.
Monat 20, Woche 2: Jetzt lebe ich schon zehn Tage direkt der Sonne, dem Regen und der Kälte ausgesetzt, und ohne etwas zu fressen. Ich kann mich gar nicht mehr bewegen, denn der Schmerz ist nicht auszuhalten. Ich fühle mich sehr schlecht, durch den Regen hat sich eine Pfütze gebildet, genau dort, wo ich liege. Jetzt bin ich schon lange Zeit durchnässt, und ich glaube, mein Fell fällt aus. Manche Leute gehen an mir vorbei, ohne mich zu sehen, andere sagen „Komm bloß nicht näher!“ – Aber wie denn, wenn ich mich nicht mal umdrehen kann?
Monat 20, Woche 3: Jetzt bin ich fast schon bewusstlos, aber jemand Fremdes öffnete mir mit Gewalt die Augen. Eine Frau mit warmer Stimme sagte sowas wie „Mensch, du Armer, wer hat dich denn hier so liegen gelassen!“. Mit ihr kam ein Mann im weißem Kittel, der begann, mich zu betasten, und der zu der Frau sagte: „Es tut mir Leid, aber dieser hier hat keine Chance mehr. Wir sollten ihn einfach nur schnell erlösen.
“ Die Frau stimmte ihm zu und begann zu weinen, und ich habe so gut ich konnte zustimmend mit dem Schwanz gewedelt. Wie gut, dass sie mir helfen wollen, dass ich mich ausruhen kann. Ich fühlte einen kleinen Stich von einer Spritze und mich streichelnde Hände. Dann schlief ich ein, während ich mich noch fragte, warum ich geboren werden musste, obwohl niemand mich haben wollte.